Mostrando entradas con la etiqueta correr. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta correr. Mostrar todas las entradas

11 de mayo de 2011

"Correr: esencia de la biología humana"

Por más cultura científica

Lo dice en en el minuto 18 de la entrevista Francisco Mora, catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid en el programa En días como hoy de RNE.

Disfrutad de la entrevista entera.  Pocas veces 20 minutos son tan edificantes.



10 de septiembre de 2010

Tiene que salir de dentro

Siendo éste un blog joven, me gustaría dejar sentado desde sus inicios que ni tanto él ni como el resto de contenidos de AtalantasWeb tienen una intención proselitista.  
Tengo la convicción de que no se puede (ni debe) insistirle a nadie para que empiece a correr.  Por supuesto que me encantaría que las calles y caminos se llenaran de “colegas”, ¡sobre todo de mujeres!, pero soy consciente de que no es un deporte afín cualquier tipo de personalidad (aunque sí apto y recomendable para todas las personas).  Correr con regularidad requiere un mínimo de disciplina y de sacrificio que sólo compensan si existe un deseo genuino de hacerlo.  Si correr por placer ya cuesta algunas veces (sobre todo los primeros diez minutos), malo es hacerlo con poca disposición o por los motivos equivocados.
Hace algún tiempo, un corredor amateur que me contaba su rutina de entrenamiento, para al final añadir que “correr no le gustaba nada”.  Aun hoy sin palabras para describir mi asombro, quiero pensar que casos como este hay (porque de todo tiene que haber) uno en un millón.  ¡Y es que sobran deportes entre los que elegir el que más se adecúe a las circunstancias y carácter propios!
Disciplina y sacrificio:  el inicio del camino que nos llevará a disfrutar.  Ya sé que con esto no aliento a nadie que quiera iniciarse, pero no sé de otra forma…  Intentar animar a otros a correr puede ser un acto cargado de buenas intenciones, pero casi siempre inútil y desagradecido.  Sólo cabe esperar que todo lo bueno que nos aporta la carrera se note y sirva de incentivo a que otras personas se animen a probar. 

3 de agosto de 2010

¿Tú corres y él no?


No son pocas las parejas que se encuentran en la situación de que es ella quien corre y no él.  Hasta ahora, en nuestras sociedades, lo usual ha sido que la mujer se inicie en el deporte  de la mano de una figura paterna o de su pareja sentimental.  Pero las cosas están cambiando…  

Si este es tu caso, tal vez se deba a que probablemente ya corrías cuando conociste a tu chico.  O quizá empezasteis juntos a ejercitaros y sólo tú has persistido.   En vano has intentado convencerle para entrenar pero… correr no es lo suyo.   Y a partir de ahí han surgido algunas diferencias entre vosotros debido a que tú necesitas salir a correr en tu tiempo libre (que él reclama) y al mismo tiempo no quieres descuidar tu relación.  Pues bien, una vez que te hayas hecho a la idea de tendrás que correr sola o en compañía de otros que no son él, el panorama no tiene por qué ser malo del todo.  Incluso puede tener sus ventajas...  Como pareja, no os hará mal contar con parcelas de actividades separadas.  

Entonces, ¿qué hacer si no podéis compartir las horas de entrenamiento y el trabajo, los estudios, la casa, la familia, etc. se llevan el resto de tu tiempo libre?

Propongo algunas ideas para que ser una Atalanta no tenga consecuencias negativas en tu relación:
  • ¡No renuncies a tus entrenamientos!  Intenta encajarlos en esas horas del día en que inevitablemente tengáis que estar separados.  Mientras él practica otro deporte, sale con sus amigos o atiende compromisos regulares de trabajo o estudios, tú puedes aprovechar sobradamente dos horas al día cuatro a seis veces por semana para cumplir con el plan de entrenamiento que te has propuesto.  Otra opción es madrugar un poco y levantarte antes.  Eso sí, sé discreta con la alarma del despertador para no perturbar su sueño.

  • Comparte con él tus distintas sensaciones al correr.  No todos los días son iguales y que cada salida te aporta sensaciones nuevas.  Unas veces correrás con más energía; otras llegarás a casa extenuada o, por el contrario, eufórica.  Cuéntale el paisaje que has visto, las personas o animales que te has encontrado en tu recorrido…  Creo que queda claro que la palabra clave es comunicación.

  • Si acostumbras entrenar por algún paraje especialmente bonito en parques o montes, de vez en cuando invítale a dar un paseo contigo.  ¡Caminando y sin cronómetro!  Ganarás por todos lados:  caminar es un ejercicio estupendo que complementará tu entrenamiento.  Percibirás el mismo paisaje con otros ojos, reparando en detalles que cuando corremos nos pasan por alto.  Incluso te servirá para investigar nuevos recorridos.  Si el sueles salir fuera del casco urbano de tu ciudad, es muy aconsejable que él conozca los parajes por los que te mueves por si alguna vez necesitas ayuda ante algún contratiempo.  
  •  Cuando llegues a casa, quítate la ropa sudada y dúchate lo antes posible.  Las mallas ajustadas te quedan divinas, pero el preferirá siempre hundir su cara en tu cuello cuando te pones su perfume favorito.  Cuidar los detalles es importante.
  • Sé ordenada con tus accesorios de correr.  No invadas su espacio o las zonas comunes con tus zapatillas, gorras, guantes, bolsos, mochilas…  Simplemente, no.
  • ¡Hazle partícipe!  Si no puede ser tu liebre, involúcrale para que sea tu “asesor” de estilo.  Obviamente, tú chico tiene un gusto excelente; por algo te ha elegido a ti.  Pídele consejo a la hora de elegir tu atuendo deportivo, combinar accesorios, colores, etc.  Él te dará una visión más real de la que pueda darte el espejo o el vendedor de la tienda que querrá que te lo lleves todo.  Sin embargo,  en la elección de tus zapatillas, el único criterio que importa es el tuyo.
  • Si sueles asistir a competiciones, él puede ser de grandísima ayuda.  Posiblemente, no tener nada que hacer le hará sentir desubicado o fuera de lugar.  En cambio, si tiene una función que hacer, seguramente se sentirá menos intimidado entre tantos desconocidos y disfrutará más del ambiente que suele haber en las carreras.  Podrá encargarse de tus desplazamientos en coche y encontrar con más acierto una plaza de aparcamiento mientras tú te bajas del vehículo y ganas tiempo para hacer tus calentamientos y concentrarte.  También puedes pedirle que custodie tus pertenencias, que se ocupe de recoger tu dorsal y hasta de fijártelo en la camiseta (lo mismo para con el chip en  la zapatilla).  No olvides luego dedicarle una gran sonrisa en las fotografías que te haga en las líneas de salida y la de meta.  Para él, no habrá corredora más guapa que tú.  Y él estará encantado de que después le vean contigo tomados de la mano.

¡Suerte, Atalantas!