15 de mayo de 2011

Vía Verde del Maigmó



El Área de Medio Ambiente de la Diputación de Alicante se ha fijado como objetivo la rehabilitación y puesta en valor de las Vías Verdes de la provincia.  Y siendo eso tan cierto de que conocer es querer, lleva organizando durante los últimos años una jornada ambiental en la que corredores populares y senderistas recorren la Vía Verde Agost – Maigmó.

En estos tiempos en que tantas cosas se apellidan Verde, una vía de este color es como se ha dado en llamar a los antiguos trazados ferroviarios ya en desuso (o, como en el caso del que nos ocupa hoy, que nunca llegaron a utilizarse) y rescatados para el uso y disfrute de paseantes y ciclistas.  

El recorrido de hoy constaba de 21,095 km (medio maratón, desnivel despreciable), en suave descenso en el sentido en que lo hemos realizado.  La participación estaba limitada a 600 participantes, entre corredores y senderistas, que serían trasladados gratuitamente en varios autobuses desde Agost hasta el punto de inicio de la carrera.    La inscripción también era gratis, aunque había que formalizarla con nuestros datos a través de la página de 15cumbres, empresa de actividades al aire libre en quien la Diputación confía la organización del evento.

El punto de partida y hasta los cuatro primeros túneles que se atraviesan (unos 6 km), son el inicio de otra ruta circular, de naturaleza totalmente distinta, que sube hasta lo más alto del Maigmó.  (Blog Montañas de Alicante, los momentos).

Pero siguiendo con lo que nos ocupa, la carrera de hoy ha sido una de esas a las que se les coge cariño.  Para corredores de asfalto en un 99%, tiene como singularidad el que se atraviesan unos cuantos túneles durante los primeros kilómetros.  Ha sido un acierto por parte de la organización la débil iluminación de estos, con focos a ras de suelo para permitir avanzar con seguridad y al mismo tiempo disfrutar de una penumbra que no permitía distinguir más que la silueta del que se tuviera a pocos metros.  

Con cada kilómetro balizado y puestos de avituallamiento sólido-líquido cada 5 km (lo sólido sobre todo para senderistas), sólo los 2 últimos kilómetros eran sobre asfalto y con pendiente ascendente, entrando al pueblo de Agost.   En la meta, un cronómetro indicaban el tiempo al cruzar el arco inflable.

Con la devolución del chip se entregaba un bolsa del corredor con una camiseta técnica en todas las tallas.  Refrescos, fruta y algo de coca alicantina.  Duchas ¡con agua caliente! y una ceremonia de entrega de premios en donde la ganadora absoluta en categoría femenina fue Mª Ángeles Gandía, con sus  1h32min.

En resumen:  una carrera bonita, cariñosa con el entorno, que pone en valor el patrimonio local, generosa, como queda patente con la gratuidad del evento y las innumerables atenciones en las que no se han escatimado.  Nada que objetar, por tanto.  ¡Que a esta séptima edición le sigan muchas más!

CLASIFICACIÓN 

Crónica de A tó trapo
Organización 15cumbres.com 
Fotos de 15cumbres.com

11 de mayo de 2011

"Correr: esencia de la biología humana"

Por más cultura científica

Lo dice en en el minuto 18 de la entrevista Francisco Mora, catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid en el programa En días como hoy de RNE.

Disfrutad de la entrevista entera.  Pocas veces 20 minutos son tan edificantes.



9 de mayo de 2011

Los 101 km de la Legión de Ronda (1 de 2)

Recorrido total:  el que indica el título de esta entrada y que salva un desnivel positivo acumulado de 2.231 m.  Este año han participado :  

 2.800 corredores/marchadores  +   500 duatletas  +  700 marchadores en equipos.  

Lo que significa que en muchos tramos del recorrido, 4.000 almas  pisaban pistas y senderos polvorientos y pedregosos que, si acaso, sólo se ablandaban para convertirse en barro (algo peligroso, si es de noche).  Estas cifras crecen aún más si se les suman los 3.000 ciclistas que también han participado.  Como veis, todo un ejército de 7.000 personas (en son de paz, eso sí) que cruzaba el arco de salida en una marea que parecía no tener fin.  Sin exagerar.  Impresionante...  



Esta carrera es principalmente estrategia.  La primera vez que se hace (y hay casi tantos novatos como enganchados que repiten) la principal meta personal es acabarla.   Acabarla viva, se entiende...  Y aunque te recomienden que la primera mitad reserves y dosifiques, la estrategia a seguir no va tanto por ahí.  Cada uno corre como puede:  apretando al principio cuando se está fresco y fuerte, o llevando unos tiempos constantes que un relojero suizo admiraría, o disfrutando del paisaje mientras es de día y aprovechar el fresco de las últimas horas para acelerar.  Cada uno su estilo...  Pero hay detalles clave como la metereología, el material y ropa con que se cuenta y la acertada ingesta de líquidos y alimentos que pueden marcar la diferencia y hacer la experiencia más o menos penosa.  Con la táctica adecuada, una atalanta puede perfectamente realizar esta carrera en unos tiempos de entre 13 y 17 horas totales.  Minimal & smart running.  Esto es, con información y prescindiendo de lo accesorio.  


Se trata, cómo no, de una carrera singular, como se puede suponer.  Cuenta con una organización estupenda dadas las dimensiones del evento, con pequeños fallos que están perdonados desde que se sale de casa, con la ilusión de una experiencia que para la mayoría es un reto.

Uno de los elementos que marca el carácter singular de esta prueba es la Legión Española.  Los 101 km en 24 horas nacen allá por 1995 como una actividad para fomentar el mutuo conocimiento entre los civiles y militares que se decidan a participar.  Efectivamente, buena parte de los corredores hace gala de pertenecer a diferentes cuerpos y brigadas de seguridad y defensa del Estado.  Se cubren los hombros con la bandera rojigualda a modo de capa (y no se la quitan ni un solo kilómetro), llevan escudos tatuados en su piel y camisetas serigrafiadas con las señas de su división.  Vienen de todas partes de España y son más fáciles de distinguir aquellos que corren en equipo que los que lo hacen individualmente camuflados entre el resto.  Aunque hay muchas mujeres en el ejército (o eso cuentan), en esta carrera se ven pocas deportistas.  Seguramente habría una digna representación de ellas, pero entre 7.000 el porcentaje se difumina bastante.

Los legionarios representan un cuerpo militar de gran prestigio y tradición que no por ello deja de brindar al civil desprevenido algunas anécdotas.  Es difícil tomarse esta carrera como una prueba deportiva más y al ser tan larga da tiempo a pensar más de cuatro cosas.  La estética bizarra y la particular ideología de este cuerpo de infantería lo impregnan todo y en demasía siendo difícil sustraerse de ellas.  Si nunca se ha visto a la Legión de cerca, en esta carrera se cubre la cuota de varias vidas.

Todos los corredores y ciclistas que participamos el sábado 7 de mayo tenemos mucho que agradecerle a los uniformados que ese día nos daban asistencia.  Incluso varios deportistas les han quedado a deber poco menos que la vida, ya que se han visto casos de pájaras que hacían recordar de la manera más triste que esta prueba es de una dureza no apta para principiantes.  Pero incluso con este vital servicio prestado (aunque obligado, que esto es el ejército), este cuerpo se antoja como una de las últimas opciones de vida y profesión para alguien con posibilidad y capacidad de elegir.  Otra vez, hay que sentir mucha afinidad ideológica y estética para convertirse en legionario.   


Y por eso:  MIL MILLONES DE GRACIAS a los que estoicamente cumplieron con su deber ese día desde los puestos de recepción de material, avituallamientos, cruces peligrosos, meta...  Gracias a los que a las 11 de la mañana del día siguiente ofrecían sus espaldas al que se empeñó en cruzar la línea de meta aunque fuera arrastrando los empeines y colgado del cuello de dos legionarios que lo flanqueaban.  Que 101 km en menos de 24 horas no son nunca fáciles, independientemente de si extiendes el brazo para ofrecer o para recibir ayuda.


3 de mayo de 2011

Sierra Elvira, cada año mejor


La V Carrera por Montaña Sierra Elvira ha puesto a rodar la Copa de España FEDME 2011. Quedan como líderes provisionales de la prueba Iván Ortiz y Oihana Kortázar (que competían por sus respectivas selecciones autonómicas) a falta de las tres próximas carreras que decidirán al ganador absoluto de este año.


Just Sociats (3º), Iván Ortiz (1º) y Cristóbal Adell (2º)

La corredora vasca lideró la categoría femenina desde el primer minuto, llegando con una cómoda ventaja a meta. El andaluz, sin embargo, tuvo que ir escalando posiciones a medida que pasaban los kilómetros y hacer valer su vasta experiencia en esta modalidad de carreras. Blanca Serrano, por su parte, aceptaba el segundo puesto entre las féminas, sintiéndose querida y admirada por todos, en especial los de su tierra, que en esta carrera eran mayoría y para quienes no escatimó sonrisas. Nuria Domínguez completaba el podio femenino, acabando por despejar las interrogantes sobre quiénes lo formarían en esta edición.


Oihana Kortázar (1ª),  Selección vasca


Blanca Serrano (2ª), ganadora de la Copa de España 2010
"Que gane la mejor", dijo feliz desde el podio


Nuria Domínguez (3ª) hizo un tiempo de 3h 09 min.


Trazado idéntico al de 2010, en que fue la carrera del Campeonato de Andalucía, sus 26,2 km de recorrido y 1.750 m de desnivel positivo determinan un coeficiente de 46 según los parámetros FEDME. Unos números ligeramente distintos a los que se anunciaban originalmente por parte de la organización, pero que no restan un ápice de dificultad a una prueba que reúne en su segunda mitad las subidas más exigentes de todo el recorrido. Son tres: ascenso al Piorno, al Morrón de Enmedio y al Morrón de la Punta, seguidas de bajadas vertiginosas por terrenos muy erosionados y con piedras grandes que sortear, cada cual como buenamente pueda o sepa.


Pero hay alicientes: la primera subida compensa con unas vistas fantásticas de Sierra Nevada, con las que sin embargo conviene no distraerse más de lo necesario, pues la bajada que le sigue está anunciada como peligrosa y va requerir una alta dosis de concentración. Al Morrón de Enmedio le llaman la Cuesta de los Esclavos, seguramente por las penas que inflige a los cuerpos y almas de los que se topan con esta mole de frente. Más o menos a la altura (y altitud) del km 20, no es raro ver heridas sangrantes en las piernas de algunos. La cuesta que sube al último morrón también tiene su apodo, pero sinceramente, cualquiera que este sea, poco importa ya...  No es momento de discutir lo acertado de su nombre.

Sierra Nevada al fondo

Esta carrera deja recuerdos indelebles


Si ese día el terreno no iba a ponerle las cosas fáciles a los corredores, al menos la metereología sí fue clemente. Un paréntesis de cielo despejado y sol brillante saludaba la carrera desde primera hora, de modo que la roca caliza no ocasionaba demasiados resbalones y la tierra estaba bastante compacta. No es que un corredor de montaña debiera preocuparse especialmente por estos elementos, que en ningún caso amenazaban con suspender la carrera, pero dado que los últimos años la lluvia había sido una constante, hacía ilusión ver la sierra en condiciones distintas.

Como suele ser ya lo habitual, la organización es meticulosa en todos los aspectos que le atañen. Tras bastidores, organizadores, jueces-árbitros y voluntarios se encargaban de que todas las inscripciones estuvieran en regla. La carrera estaba abierta a todos, federados en montaña o no, aunque ni mucho menos se trata de una competición popular. Y menos este año, en que las ambiciones de los mejores de España se agolpaban a lo largo de la línea de salida y esperaban el pistoletazo para medirse con la realidad desde el primer segundo.

Además de la rigurosidad de los datos técnicos (más arriba se ha comentado el ajuste de las distancias y desniveles señalados), también se atendía obsequiosamente al corredor.  Se le daban todos aquellos detalles que nos recuerdan que estos eventos son una forma más de diversión para algunos de nosotros.  Nos permiten reencontrar a viejos compañeros de batalla por no hablar del privilegio que significa compartir kilómetros con los ganadores de esta Copa.

La bolsa del corredor contenía, entre otras cosas, una camiseta técnica (cuyo diseño cada año supera al del anterior), un Buff con el que reconocernos en la próxima carrera y una gorra. Se dejaba para todo aquél que completara el recorrido, un chaleco de excelente calidad en color azul cielo para las atalantas y naranja para ellos.  Un chaleco para finishers, por así decirlo.

Para acabar el día, paella para todos, corredores, amigos y familiares. Unas quinientas personas, aproximadamente. Intercambio de impresiones, entrega de premios, fotos, risas, anécdotas y planes para el próximo encuentro...

La carrera ha terminado; todos felices

 
Corredores de equipos de la Región de Murcia