18 de enero de 2011

El Km Vertical de Gandía de Débora

Fin de semana movidito en cuanto a carreras por montaña se refiere.

Tras la exigente carrera del GR10-Xtrem organizada por los del CxM de Valencia y que no deja de recibir palabras de elogio por parte de los corredores que participaron en ella, al día siguiente se desarrollaba en la misma provincia de Valencia, pero en la comarca de la Safor, otra prueba de índole totalmente distinta.

El Km Vertical de Gandía, o subida al Mondúver, que es de lo que se trata, requiere, al igual que la larga prueba del día anterior, una gran dosis de concentración y reunión de esfuerzos (propios y ajenos) para darlo todo a lo largo de unos siempre ascendentes kilómetros.


Débora, atalanta que se atreve con todo, acabó feliz (y cansada, como es normal) su primera vez corriendo por este macizo montañoso. Se ha animado a compartir su experiencia con una crónica muy personal sobre cómo lo vio todo. Sus puntos de vista incluyen la explanada en la salida, pasando por los dos puestos de avituallamiento hasta coronar cima.

Pincha aquí para leer su crónica y ver las fotografías de ese día.

17 de enero de 2011

Atalantas en el GR10-XTREM

El sábado 15 de enero de 2011 tuvo lugar este Ultra Trail de 93 km y 3.800 m de desnivel positivo.  En un plazo máximo de 22 horas, se recorría el tramo valenciano de este sendero de gran recorrido, con salida en Puçol a las 6:00 de la mañana y meta en Andilla.  Casi 200 corredores acabaron con éxito esta no fácil prueba.

Finalmente, los laureles se posaron sobre las cabezas de Carmen Martínez, Marta Prat y Olga Mankó que ocuparon los tres primeros puestos en la categoría femenina, en la que Carmen estableció un nuevo récord (11h 21’) que tendrá que superar la ganadora de la próxima edición.

Este vídeo es un homenaje a las 18 chicas que participaron y lo dieron todo ese día.  
¡Enhorabuena a todas!


13 de enero de 2011

¿Sirven las bebidas energéticas e isotónicas?

Antes de que…
diré que la respuesta es “Sí, sirven”.

Afirmar lo contrario sería no sólo desconcertante para muchos corredores, que llevan años leyendo y predicando el Evangelio según Isostar (o la versión comercial que se prefiera), sino falso.  Sus propiedades y milagros cuentan con hordas de testigos cuyos doloridos músculos al borde de la extenuación se han visto de pronto reanimados (cual Lázaro) y han podido seguir un poco más, justo cuando creían que estaban cerca de alcanzar ¡el límite del cuerpo humano! (ni más ni menos).


Sin discutir, pues, el efecto de estas bebidas, cuestionémonos entonces el mecanismo.  ¿Cómo, de qué forma recibimos ese incremento de energía disponible?

Existe un par de interesantes estudios realizados por un equipo de fisiólogos de la Universidad de Birmingham, que han llevado a cabo una serie de pruebas con deportistas y cuyos resultados arrojan nuevas luces sobre algunos conceptos que hasta hace muy poco dábamos por descontado.

Experimento Nº 1.  Ciclistas.  Por delante (es un decir, las bicis eran estáticas) 40km.  A la mitad de ellos se les administró vía intravenosa una dosis bastante alta de glucosa (el equivalente a unas siete bebidas energéticas) mientras que al resto no.  Tras una hora de exigentes pruebas físicas, no se produjeron diferencias significativas en el rendimiento deportivo de ambos grupos.  Curioso, ¿no crees?

Este resultado parece sugerir que el factor que marca la diferencia no reside tanto en las células que conforman los tejidos de los músculos que trabajamos cuando practicamos algún deporte.  ¿Cuál es, pues, la clave para superar la fatiga muscular?  Porque es obvio que se nota una gran mejoría cuando, en mitad de un gran esfuerzo, bebemos unos apresurados sorbos de isotónica o nos llevamos a la boca una chocolatina.  Sin embargo, si lo pensamos un poco, el efecto recibido no es proporcional a esa pequeña cantidad de azúcares y minerales así ingerido.  Y en cualquier caso, ese efecto jamás sería tan inmediato.  Veamos un segundo experimento realizado por el mismo equipo de científicos.  Tal vez descubramos algunos hechos interesantes…

Experimento Nº 2Otra vez, ciclistas (siete hombres y dos mujeres) a los que se les pide que hagan una serie de pruebas de alta intensidad durante una hora.  Sin que ellos lo sepan, unos cuantos de ellos forma parte de un grupo (llamémosle A) al que se le proporciona una bebida energética (una solución de maltodextrina, componente habitual en las isotónicas comerciales que solemos comprar).  El resto (grupo B, esta vez) recibe una falsa bebida sin ninguna propiedad energética.  Importante:  todos los deportistas, de ambos grupos, creen que beben isotónica regular.  Y así se disponen a seguir las indicaciones de los científicos que los monitorizan.  Básicamente sólo hay una regla:  prohibido tragar.  Deben enjuagarse la boca durante 5 segundos con el refresco, escupirlo y continuar pedaleando.  Así continuamente durante una hora.  Teniendo en mente los resultados del primer experimento, ¿qué cabría esperar si comparamos el rendimiento deportivo del grupo A con el del grupo B?  Parece obvio, puesto que conocemos la trampa, que nadie debería mostrar una ventaja significativa puesto que nadie ha bebido realmente y por lo tanto ni una molécula de glucosa ha entrado a formar parte del metabolismo de estos ciclistas.

Por otra parte, jugando a ser suspicaces, cualquiera que haya oído hablar del efecto placebo, podría pensar que debido a éste, tanto el grupo A como el grupo B podrían obtener un rendimiento superior a sus respectivas medias.  ¿Con qué respuesta nos quedamos?

¡En realidad, sólo el grupo que se enjuagó la boca con la verdadera bebida energética mostró una mejoría notablemente superior a la del grupo B!  ¿Cómo puede ser esto, si no llegaron a tragar el revitalizador líquido?


Hasta aquí los hechos y los resultados.  A continuación, la teoría con la que trabajan los científicos.

Se trataría de que, en alguna parte de nuestro cerebro, existe un pequeño mecanismo que regula la cantidad de energía disponible para nuestros músculos ante un esfuerzo físico importante.  Cuando esta energía corre el riesgo de agotarse, este mecanismo cerebral, como si fuera un circuito electrónico, activa señales físicas de agotamiento que deberían, por lógica, hacernos descansar y reponer fuerzas.  Sin embargo, estas señales de alarma se activan de forma bastante conservadora al parecer, pues el dolor físico se estaría anunciando muchas veces de forma prematura.

La lengua (o alguna otra zona de la cavidad bucal), dispondría de algunos receptores de carbohidratos.  Estos, estimulados por la pequeña cantidad de azúcares durante el enjuague bucal, emiten de inmediato una señal al cerebro sobre las sensaciones que están recibiendo.  El cerebro se fía de estas primeras impresiones y ante la tranquilidad de que el organismo va a recibir refuerzos, se permite liberar algo más de carbohidratos de su reserva escondida.  Esta sensación de bienestar, alivio y mejoría sería muy similar a las endorfinas que nuestro cerebro produce naturalmente o tras la ingesta de algunas sustancias como el chocolate.

Estos receptores de carbohidratos en la boca no son un as sacado de la manga.  Se sabe desde hace tiempo que en algunas zonas de la superficie de nuestra lengua se detectan, entre otros, los sabores dulces.  ¿Una ventaja evolutiva para reconocer los alimentos que aportan más energía?  (¡Interesante!).

Sin embargo, no saquemos conclusiones precipitadas.  En realidad, la maltodextrina que se suministró no tiene un sabor dulce (es una fécula parcialmente hidrogenada que cuando se disuelve en agua es incolora e insípida).  Sin embargo, ¡los ratones sí que pueden distinguir específicamente la policosa, un polímero de glucosa cuyas féculas de almidón resultan ser de naturaleza muy similar a las de la maltodextrina!

Así es que antes de apresurarse a escupir a diestra y siniestra la isotónica, hay que tener en cuenta que este experimento no es definitivoLas conclusiones de esta primera fase reclaman más y mejores estudios, donde se descarten de forma más exhaustiva los posibles efectos placebos y se emplee una variedad más amplia de bebidas para comparar sus resultados.
 
El estudio publicado (en inglés), con las condiciones del experimento y las valoraciones de sus autores.

3 de enero de 2011

Do you speak UTMB?

Enero. Otra vez. Y en estos días muchos corredores de montaña se inscriben en las míticas carreras por el Mont Blanc que tendrán lugar del 22 al 28 de agosto de 2011. Sin duda, todos aquellos que salgan en el sorteo de las inscripciones (una forma de restringir el número de corredores participantes, ya que hay exceso de peticiones) vivirán una experiencia inolvidable. Algunos se darán por satisfechos tras esta aventura. Otros, muchos, se prometerán repetir y mejorar la experiencia en cuanto les sea posible. Pero todos los que crucen la línea de meta, lucirán con orgullo su camiseta de “Finisher” que tantos comentarios suscita en todo aquél que se percata de ella.


Y es justo la palabra “Finisher” la que ha desencadenado una cuestión bastante simple (o bastante complicada, ya no lo sé). El UTMB transcurre por los territorios de Francia, Suiza e Italia. Ya sólo con esto, se entiende que el idioma predominante por parte de la organización será el francés. Y aunque la página web de este evento se presenta en cinco idiomas (francés, inglés, italiano, alemán y español), lo cierto es que no todos los apartados están traducidos (quedando en el idioma original en que fueron redactados, el francés) y las traducciones (aunque he visto peores) no son del todo correctas.

En cuanto a la participación, se espera la presencia de corredores de los países más diversos. Si nos limitamos tan solo a corredores del ámbito euroepo, la profusión de lenguas está asegurada.

En cualquier caso, la última semana de agosto, la localidad francesa de Chamonix, a los pies del Mont Blanc, vivirá una fiesta. Y varios amigos y corredores españoles se darán cita allí. No serán pocos, desde luego. Muchos de ellos conocerán más de un idioma, bien porque lo hayan aprendido o porque sea lengua oficial de sus comunidades autónomas. En cualquier caso, queda claro que en España hay una cultura multilingüe, lo que aunado al carácter comunicativo del español le hará conversar, preguntar y responder a organizadores y demás colegas de afición.

Asumiendo que el lector interesado habla y se expresa con más o menos fluidez en inglés y/o francés, he preparado un vocabulario básico para el corredor que quiera sacarle punta a algunas expresiones y términos corrientes en nuestra actividad. Inútil si no se habla un mínimo de uno de estos dos idiomas; pero como estamos en enero, no sería mala idea incluir este conocimiento en la lista de propósitos para este año.

Por razones de espacio y para facilitar las referencias futuras, el vocabulario está en AtalantasWeb y no se incluyen en este post. Están clasificados de manera que se agrupan conceptos según sirvan para describir:

Características técnicas de las carreras
Acciones relacionadas con el acto de correr
Músculos y partes del cuerpo que afectan al corredor
Ropa y complementos deportivos
El tiempo (de reloj, no el meteorológico)
Sensaciones
Alimentación

Por supuesto, la lista no es exhaustiva (no puede serlo). Si alguien encuentra un error u omisión, no duden en ponerse en contacto con AtalantasWeb para mejorar y enriquecer el listado. Si tienes experiencia en carreras internacionales, estaremos encantados de conocer tus anécdotas.

Vocabulario para sobrevir en una competición internacional.