21 de noviembre de 2013

¿Qué tienen los kenianos que no tengas tú?


El pasado 17 de noviembre de 2013 se celebró el Maratón de Valencia.  Ese día se batió el récord en España en esta distancia.  2:07:14.  Es decir, nadie nunca en España ha corrido un maratón en menos tiempo.  El héroe de ese día:  Felix Kipkemoi Keny.  Para más señas diré que es keniano.


Keniano, keniata…  Ambas válidas, aunque se recomienda usar keniano.  Culpa de los periodistas, de cuando en los sesenta llegó al poder el líder Jomo Kenyatta.  Y de tanto “Presidente Kenyatta” por aquí, “Presidente Kenyatta” por allá, se quedó la idea de que se hacía referencia a la nacionalidad cuando en realidad le estaban llamando por su apellido.  Hace unas décadas también se llegó a hablar de keñano, que se acerca a la pronunciación original en suajili.  Pero es un término que no acabó de calar y ha caído en total desuso.

Decir keniata en maratón es sinónimo de marcas al alcance de muy pocos.  En toda la historia de Estados Unidos, únicamente 17 americanos ostentan una marca sub 2:10:00.  En España, oficialmente ninguno.  ¿Kenianos?  32.  Y eso solamente en un mes (octubre de 2011).

Pero no metamos a todos los kenianos en el mismo saco.  Porque  no son todos iguales.  Los buenos, los “tocados por la varita”, pertenecen a una tribu que en total suma 3 millones (de los casi 35 millones de habitantes que tiene toda Kenia).  Viven en el Valle del Rift y son el pueblo kalenjin.  (Sí, Decathlon toma el nombre de su marca de esta tribu).

Para averiguar qué hace que esta tribu sea especial, montones de científicos, atletas y curiosos de todo tipo han peregrinado hasta el Valle del Rift, dispuestos a desentrañar in situ el secreto detrás de estas marcas asombrosas.

Y la colección de motivos es tan amplia como curiosa:

Unos lo achacan sin dudarlo al ugali, base de la alimentación kalenjin, muy rica en almidón.   Esta especie de polenta blanca se elabora a partir de harina de maíz, que no tiene gluten y por lo tanto no es panificable.
Otros dicen que la clave está en la ingesta de plátanos, tanto en su variedad dulce como la que requiere de cocción.  En el Valle del Rift suelen cultivarse relativamente bien.

Luego también hubo alguno que aseguraba que el secreto estaba en ¡la cuchara! con que cocinan, pues se fabrica con la madera de un árbol cuyas sustancias químicas….  En fin.  Dejémoslo ahí.

Otras causas analizadas: 
  • La altitud y el metabolismo del oxígeno.
  • El que los niños se desplacen corriendo varios kilómetros para ir a la escuela.
El problema es que:  pueblos que vivan en altitud, cuyos niños atiendan escuelas en aldeas lejanas, dieta rica en almidón… hay varios, sin salir de África.  Y no corren como los kalenjin.

¿Podrían ser, pues, las causas de naturaleza socio-económica?

Un corredor como Kipkemoi Keni puede ganar entre 10.000 € y 20.000 € al año.  Lo que no está nada mal si quieres vivir bien en tu tribu africana.  ¿Acaso no hay mejor estímulo que éste, para que sus paisanos intenten emular a los primeros héroes que volvieron con medallas?  Sin duda asegura que siga habiendo cantera.  Pero esto no es una causa, sino más bien con una consecuencia.  No explica el origen de este perfil de corredor excepcional.

Nos queda la genética, tema peliagudo en una sociedad que ha visto  y vivido horrores nacidos de la eugenesia.   Durante años, la comunidad científica, temerosa de ser acusada de aberraciones, ha retenido más tiempo del normal las pruebas que indican que sí existen importantes diferencias étnicas.

Al césar lo que es del césar:  unas piernas kalenjin son unas piernas largas y delgadas; de pantorrillas finísimas y tobillos de pajarito.

Esto se explica por la Regla de Allen, que viene a decir, resumidamente, que los mamíferos de climas fríos suelen tener extremidades más cortas que los de climas cálidos.


Una forma didáctica de entenderlo es comparar estas figuras.  Dos formas de apilar 8 cubos:  2x2x2 y 1x2x4.  La primera con 24 caras expuestas y la otra con 28.  A la hora de regular la temperatura, mientras más superficie haya expuesta, mayor es la pérdida de energía.  Los kalenjin disipan más calor que los de latitudes más extremas.

Pero cuando llamamos héroes a estos sujetos, no lo hacemos únicamente en aras de su genética o su biomecánica.  Eso carece totalmente de emoción.  Si algo tienen en común todos los deportistas de élite, sean de donde sean, es que viven bajo la amenaza constante de lesiones, sobresfuerzos y dolor.

Saber soportar la adversidad es una baza importante en la psicología de todo deportista.  Cuanto más importante sea el objetivo, más somos capaces de enmascarar las percepciones físicas que nuestro cuerpo envía.  La tolerancia al dolor (incluso a la agonía) puede ser la clave entre dos deportistas de iguales condiciones físicas.


Y aunque sin duda el umbral del dolor de los corredores, incluso amateurs, se eleva con el entrenamiento, en los kalenjin este aguante cobra un significado distinto.

Resulta que la cultura kalenjin tiene ritos de iniciación, de paso hacia la edad adulta, tan escabrosos y dolorosos que no me da el pulso en las manos para escribirlo aquí.  Ritos que acaban invariablemente en una circuncisión atroz capaz de traumatizar a cualquier foráneo.  Y aquél chaval que se atreva a hacer una mueca de dolor será la deshonra de su familia.

¿Y las atalantas?  Ellas también, desafortunadamente también viven su particular calvario, como parte de su cultura.  Y lo que nos temíamos:  acaba igual.  Aunque peor:  ablación genital femenina.

“Female Genital Mutilation among the Kalenjin ethnic group starts with the circumcisor "pulling the clitoris and stinging it with leaves of a nettle plant ... that caused a swelling of the clitoris.  The application took several hours with such a strong pain that some initiates fainted during the process.  This was followed by the actual cutting of the entire clitoris and surrounding tissue of labia minora and labia majora after smearing it with flour to create a firm grip." Fuente.

Si demuestran dolor, parirán hijos cobardes.  Hasta donde se sabe, no hay un gen que determine la mayor o menor tolerancia al dolor.  Cabe especular, entonces, de una adaptación cultural.  La presión de una cultura que premia ciertos comportamientos, crea expectativas y mide el éxito en función de este comportamiento.

Termina este artículo con tus propias reflexiones.




Enlaces de interés:   

Fundación Kirira – Contra la Mutilación Genital Femenina







5 comentarios:

MANOLI CXM dijo...

Verena, genial, me ha encantado leerte... un fuerte abrazo y ya queda menos para volver a coincidir,,, ya nos toca. T.Q. Bonita!!!!!!!!
Gracias por el artículo.

paco dijo...

Pues habra que irse a vivir alli, aunque hay "ciertas costumbres" que le tiran a uno patras. Un saludico y no tardes tanto.

Sergio Martínez dijo...

Saludos Verena. Esperemos que esto sea el anuncio de tu vuelta. Y gracias por tus artículos tan documentados y "currados".

La foto de la agónica Paula Radcliffe muy acorde con el mensaje de esfuerzo y dolor.

Uno de los factores que estoy convencido que más influye es el de necesidad. La miserable vida que les espera a algunos por el hecho de haber nacido en un lugar, les motiva para salir de allí de la única forma que pueden.

AtalantasWeb dijo...

Hola, Sergio.

Me gusta tanto el toque que le das a tu blog, que me siento halagada por tus comentarios. Como dices, estoy hay que currárselo un poquito.

Respecto a tu teoría, siento discrepar, pues si fuera como dices, ¿por qué sólo los kalenjin?

Alex dijo...

En España, ha habido 14 atletas que han realizado en total 43 marcas inferiores a las dos horas y diez minutos, por eso no entiendo que digas que en España, oficialmente, ninguno.
http://www.rfea.es/estadis/maraton_juliorey.htm